El jinete de Atacama
La memoria del Nitrato de Chile en nuestras vidas


Collages de Corredores de Ideas.



Un jinete saluda desde hace más de 80 años a los visitantes que llegan a nuestros pueblos.

Te lo puedes encontrar en las tapias de las calles de entrada, en las estaciones de tren, en las travesías que van a Castelo Branco o hacia Cáceres cuando pasas por Trujillo y vienes de Guadalupe o Navalmoral.

Te saluda en Almoharín, en Puebla de la Calzada, en la antigua vía romana que salía de Mérida, en Ladoeiro, en Siruela, en Montijo, en Alburquerque o junto al convento mercedario trujillano.

Cuando llegas a Olivenza también te saluda y te espera montado en su corcel, o cuando vuelves de la discoteca República y entras en la capital albicastrense camino del hotel.

Te saludaba también en Puerta Trinidad, en Badajoz, pero de ahí se fue hace muchos años. Los coches y las grúas hicieron que cambiara de lugar, y en Medellín, al otro lado del puente, pero también se fue una noche de otoño en una barca por el Guadiana.

Es el jinete de Atacama. No sabemos su nombre, pero su silueta ribeteada ha formado parte de la cotidianidad de nuestros padres.

Hace ya muchos años, entre 1879 y 1884 cuentan en algunos libros de historia que hubo una guerra allende el mar pacífico. Chile, Perú y Bolivia se enzarzaron por un quítame allá unas provincias. Chile incorpora a su territorio las de Tarapacá y Antofagasta. En ellas se encuentra el Desierto de Atacama y su tesoro mineral, el salitre.

El salitre sirvió durante siglos para fabricar pólvora. Pero se descubre su bondad para el campo y se convierte en el mejor de los fertilizantes. Era el nacimiento del Nitrato de Chile.

En torno a 1930 llega a nuestra casa lusitana. Y lo hace en forma de azulejos art-decó. El cartel lo había diseñado un arquitecto español de nombre Adolfo López-Durán Lozano, y además de inundar los cruces de caminos, te lo podías encontrar en calendarios y carteles. No habían llegado aún los tiempos de los estragos de la mercadotecnia, pero este panel de azulejos es uno de los ejemplos más hermosos de publicidad que se hayan elaborado nunca. Y forma parte de nuestro patrimonio. Pero sobre todo, forma parte de nuestra memoria.

No lo olvides, Abonad con Nitrato de Chile / Adubai com Nitrato do Chile. Y tampoco olvides saludar al jinete cuando te cruces con él.

P.D. Si andas por Mérida, pregunta por Mikelo. Es posible que le puedas ver actuando en cualquier garito de la ciudad con sus compañeros de El Gran Quelonio. Mikelo homenajeó hace un tiempo al jinete de Atacama.


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Oeste. Noviembre. Ocho. 2015.